todo el tiempo que dura una siesta

Y dejo de enfocar la punta del dedo gordo, la uña. Paso hacia atrás después de varios cuadros, y. Soy adolescente. Me miro y me recuerdo, tocando la canción en las madrugadas, y me recuerdo y me extraño. Porque no estuvo ella ahí.

El retorno de las sabanas colgadas antes de la llovizna tibia, pero eterna/interna. Y te recuerdo y me tiro al piso, y tu mundo te aseguro que lo veo, no se quien sos ni donde estas, no se porque te olvidaste de nosotros. Quiero el retorno del gran borrador.

Este es mi/nuestro pedido a la luna nueva.

De la uña del dedo gordo, enfoco ahora, atrás en el horizonte miro un punto y la mirada entra, se sostiene, para eso no se piensa.

No quiero mirar afuera porque ahí comienza mi confusión.

y. estoy mirando por la ventana, mientras veo las gotas, su contorno, su contenido, su estado completo. Mientras miro como inservible para salir. Miro para que me invite al gran baile. Miro para no olvidarme, de ellos, los creadores invisibles para las cortesías de la gran sabiduría popular que en el dos mil dieciséis se los consideró los seres del control.

-Y acá es cuando aparecés vos. Mostrándote desde una toma baja, suelo arena, sol arriba que se cubre cuando la hamaca en la que tus piernitas vienen agitadas a querer conquistar mi cariño embobado, sin mediación de mi control. De mi sistema serio, considerado de los buenos hechos, de los resultados esperados.

– no. no pasa nada. Sólo que ahora es cuando empezamos a mentir. Y desde afuera no podrán entenderlo. Pero esta vez., ese será nuestro fundamento, las palabras ya almacenadas, todos sabemos que solo hace falta donde esta el punto justo que nos conviene enfocar, y no perder tiempo. Justo ahora luna nueva, pareciera que tengo que contarte que no es con los ojos que se ve. Que las imágenes surgen desde un lugar holístico, amable. Porque es lo nuestro, esa es la verdadera familia. Un día se reconocerán los verdaderos placeres de la calidez. De las metáforas estampilladas sin poder viajar, tomándose un helado y sentir en suspiro medido, el retorno inminente e irremediable.

-tal vez algún día todo se acomode, y nos comprendamos. Tal vez algún día podríamos viajar.

Están haciendo la revolución.

No sé si podrían haberte conocido, aún si todo hubiera salido bien. Creo que te recuerdan y no pueden saber porque. Creo que todos saben pero nadie se anima a saber. Creo. Que no creo. En el. Saber. Es todo un hechizo, en donde pueden estar zamarreando-nos, en un gran patio después de un galpón, todo nuestro mundo sólo dura una siesta.

No te olvides. … De nosotros.

Mientras los otros ofrecen su color a cambio de una ilusión.

.

no puedo comprender desde esta posición, tu lugar para llegar. Tus medios. Se parece a mirar fotos durante muchos años sin saber quienes son los que alcanzás a ver en la destrucción de aquel papel. Y de repente un día, como si nada importara menos… entonces reconocés. Entonces recordás.

(y el maestro dirá, ante un auditorio que no se ve, muy calmo, como si dijera el fin de todas las búsquedas de ellos. El clima es el de la obra a punto de terminar, se acerca el fin, la humedad en sus lagrimales lo expresa todo.

Pudieron ver a travez de una total iluminación muy blanca, muy fuerte. Un completo ver blanco y eso normalmente cegaría. Tengo que calmar mis piernas, calmar mis pies. Detenerme. “Hari om tat sat”

Se olvidarán el afinador de los cuerpos esenciales.

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