REBEKA NACE

(Después de una escena muy silenciada, monótona, bastante mántrica. )

una chica haciendo swing con fuego en el medio de una calle semi asfaltada.

Rebeka baila. la luz cuelga en el centro de la calle desde un cable que une las dos veredas. hay muchos árboles y algunas sombras profundas mezcladas con la noche, la luna no llega a llena pero una niña igual la pinta en su cuaderno para darle fiesta.       una luz blanca llega desde alguna casa.

Rebeka. Respiración agudizada,                                     completamente compenetrada, inmutable. Ahí se baila el baile de la canción jamás inolvi-dable.

(…)

fragmento 2012

Hoy me llamaron grillo. Hoy escuché, como todas las noches, una cascada en esta pensión, en esa pensión, a la que suele llevarme la noche, las noches, la luna, el cielo, las nubes o estrellas, o quien vaya a saber qué o cuáles cosas. Hoy me llamaron grillo y me escondí, escondida en una neurosis principiante, en psicosis sin medicación. Sintiendo todo con un pulsamiento extremo, interno. Escondida escucho la cascada que yo creí en principio lluvia. Lluvia de cada noche en una jaula que es también un patio y a su vez cigarrillos, ceniceros y rejilla de cloacas. desde el piso vio, veía, verá mañana un trapo colgado que parecía ser un…. ¿un qué? Un ggga…. ¿un qué? un miau.

No se detiene. Se escuchan todos los ruidos, cada sonidito del cuerpo estremecido, ido en otros mundos, en otros aires. Y la música, las músicas no dejan de sonar, pero estamos más allá. Más acá ¿más a dónde? No se detiene.

Hoy me llamaron grillo y me quedé pensando, no dormí en el colectivo, no soñé. No pensé. Hoy escuché una canción, la del grillo, toda la noche, toda la mañana, todas las horas madrugadas. Cada día aprendo a volar un poquito mejor.

Cada día aprendo a volar un poquito mejor.

Cantando un grillo.

¿Invasión de que? La mujer es extranjera, no sabía pronunciar claramente la palabra “langosta”. Invasión de langostas. Pero miremos  a dónde llevan los cantitos, los soniditos. Miré dónde me lleva cada suceso, cada palabra, cada ruego, cada pensamiento, cada deseo.

Y en el colectivo no fue el viaje de siempre. (¿pero qué es un viaje “de siempre”?)

Me siento un poquito acorralada, un poco inhibida. Un poco tonta, un tanto psicótica, pero con risitas mongólicas. De niña pequeña queriendo mostrarle a papá como me felicitaron en tercer grado y como la seño Ana María me quiere tanto. Pero es mentira,  yo no quiero mostrarle a papá nada, no quiero que vean nada, y me consumo en un  cantito idiota y atrayente, extrañeza del ser si es que querés denominarlo con alguna palabrota.

Cada día aprendo a volar un poquito más y a escuchar. Escucharte. A vos. A vos que desde chica te hablaba, como si fueras a estar en una lámpara, en las paredes, en el techo, en la tela de araña. Antes de concocerte te buscaba my dear, pero ya te tenía. Y te sigo teniendo (me seguís teniendo).  Ay…es que desearía tanto poder decir tu nombre dear, desearía tanto poder tanto tantas cosas, pero se va….se va.

Pero se va la magia. Si. Eso…perdóname por haberme escondida en un armario creyendo que vos también jugabas a las escondidas. Nadie iba a prender la luz si no era más que yo misma y  me sorprendía al encontrar mis restos en un armario del cual antes de entrar había quitado la ropa y dejado debajo de la cama para no verla, para hacer como si no fuera real que había sido yo quien la había quitado. Mentira, mentira my dear. Yo te hablaba siempre. Nunca fuiste una alucinación… hasta que me detenga a extraviarme con vos, conmigo, hasta que aprenda a elevarme como los cuentos que escuchaba en tus canciones mudas, en tus diálogos callados, como rezos de una madre a una hija antes de dormir. Ay dear. pero es que yo te conozco  tanto. Pero es que siempre te quise tanto. Pero tu nombre es ajeno, aunque no tanto.

Como siempre, antes de conocerte tuviste un nombre y tuve diálogos nocturnos con vos.

No puedo. Se va a ir yendo  de a pedazos la magia, lo que queda, lo que resta.. y mis pies se elevan cada vez más rápido, porque el hechizo ya estaba de antemano y las reglas eran una prueba accidental de vuelo.

Dear.

Cada día aprendo a volar un poquito mejor. Escuchemos a los grillos en sus cantos mongólicos y disonantes. Mirá…yo sé que ves. Yo sé que no sos alucinación, no tengas miedo. Yo sé que el mar no te tragó. Si sabías nadar perfectamente en esos mares y océanos de cosas mucho más profundas que lo que el mundo considera como aguas saladas o’dulces. Es imposible que te ahogues en esas cosas tan simples, es tan imposible que me río. Y te reís. Porque te veo zambullir en otras cosas que te habían matado mucho antes, que te habían revivido. Esas cosas de las que yo nací, esas aguas por las que naufragué cada noche en esos sueños repetidos que no podía comprender. Y ahora comprendo, un poco solamente comprendo.

Aprendo a…

Un poquito mejor.

Dear, volver a dónde, volver al siempre, cuando corro más fuertemente veloz sobre pies no humanos, cuando el viento corre los cabellos de mi rostro y los brazos se suspenden con fuerza hacia atrás, cuando creo que estoy llegando a tu encuentro,  o reencuentro, es cuando entonces me despierto del sueño y vuelvo a ahogarme en el mismo mar del que nací, el mismo que te atrajo mortalmente pocos años antes de que yo viera esta cosa de piel y hueso, de arbolitos con ramitas, este mundo de colores fijos. Y comprendo trágicamente ahora el porqué de mi incomprensión hacia esto, hacia aquello, hacia todo lo que se escapa al hundimiento que ahora encuentro esporádicamente pero que antes de esto era insalvable, era constante, fue único en mi existir mientras te ví antes de “nacer” aquí y morir donde vos estás esperando mi regreso. Y mientras tantos me tomo un té en tu nombre y te cuento mis pies sucios.

fragmento Sonso-Patricio

Patricio: – no sabés de que te hablo Sonso, ¿no?

               yo creo que en algún lado sabés, en algún momento. Todos los momentos ocurren a la vez. Sonso… ¿sabías que todos los momentos ocurren a la vez? –   (sonso no se mueve, ni pestañea casi, apenas se marca su respiración, Patricio le está hablando con una ternura casi posible de imaginar.) –   vas saltando de a un momento a otro, a veces no podés escuchar todos juntos a la vez. Yo tampoco puedo, yo no sé si alguien pueda, si me olvido, todo parece tan simple, tan fácil, pero ya cada vez menos puedo olvidarme.

 

Sonso apoya su mejilla en la rodilla y mira el suelo y suspira, como si estuviera ahí mismo, tan así de real como eso, como si estuviera andando fuerte a caballo, como si estuviera ahí mismo ayudando a parir a una oveja. Como si ahora mismo estuviera babeando y gateando y mejilla con pegajoso verano babeando el colchón así nomás, sin sábanas con suavizante rico, sin nada, sólo cachete y baba. Y alguien mira con uniformidad el primer día de luz que no se encendió. y sonso despega su mejilla de la rodilla y el sol ya se fue y un dolor de cabeza apenas, y la vista un poco gris, parece que el día trae consigo sus metonimias.

Patricio: – era yo, era siempre yo, siempre fui yo, pero ahora no sé que hice de mí mis primeros dos años en esta vida que otros recuerdan de mí. ¿recuerdan?

¿qué era la conciencia de mí en esos dos años, casi tres? ¿quién acompañó mi supervivencia?

 

y ahora los dos suspiran.

¿cómo hacer para acordarme?

el universo es enorme, y yo estoy solo. y a veces me cuesta creer

Solo. Ahora, en este ahora, en este yo. Nada más.

muchas ilusiones veo mientras me suspendo, muchas ilusiones que me tiran con cuerdas bien tensadas, me ganan abismalmente en rectitud.

tengo una percepción acerca de todo, como si formara parte de mi mundo (o de mi ilusión)

Martín va a apagar la luz del baño, la prende de nuevo muy rápido, se mira en el espejo y la apaga más concentrado.

a veces tengo miedo de dejarme ir. eso creo que ocurre porque no tengo idea de adonde voy. o porque lo sé muy bien.

-Martín, ¿tendremos quinientas vidas? ¿o tendremos sólo ésta?

¿cómo puede ser que ocurra ésto? de que sólo un cuerpo, una sola persona, cree en su existencia diaria varios mundos diferentes, y permanezca olvidándose

y ahora ve conejos bajo un limonero, y no quiere mirar porque un viento en la oreja izquierda. Gira la cabeza

– y de repente te olvidaste de todo.

Fragmento de Martín y María Eugenia

El baile de mi alma que se quedó ansiosa de la danza más bonita de todas las comarcas.

aunque vos de alguna manera sabés que ahí existe un pedazo de la magia del árbol que te contó un sueño la primera vez

– no llores. Enfrentame, mantenete mirándome. Continuá sin pensar, no pienses, no vuelvas la mirada ni siquiera con la intención.

Mientras pensaba se iban desatando los nudos de la misma época, eso formaba parte del siempre mismo efecto de los astros en sus hombros. Sin pensar, la única manera de avanzar. Mantente mirándome y continuá el sendero sin volver ni siquiera con la intención.

-sabías que iba a venir

– si, sabía.

Sonrisa de medios labios en inclinación desde el cuello. – y parece traer nada el largo viaje, pero sin embargo lo siento más cerca que a todo lo demás.

inhalamos. Cinco respiraciones profundas. Caen los papeles picados que una vez corté. Yo sólo quería descansar.

empieza el otro mundo en el que ya no estoy, ¿y ahora? No mirar, detenerme. No dejar afectarme. Seguir buscando en lo eterno, mi casa, mi soy. No llorar mi pérdida y recordar la canción.

– viste que no te diste cuenta que entramos acá, no te fijaste en nada casi.

Y Martín se despierta y siente frío, y ve la silla en la que está sentado y cree que escucha un suspiro de dolor que lo envuelve. Pero no, no estás loco

-Martín…

-si, ya voy. (y otra vez se empieza a dormir)

otra vez un suspiro mayor que lo abarca y el se planta en su desborde. “y decirte todo, y decirte nada” se encuentra pensando cuando ve la silla en la que está sentado y vuelve a reconocer esa postura y el frío helado en la nuca.

el perro sigue ladrando. Pero ya nadie lo escucha.

el perro sigue ladrando. Pero ya nadie lo escucha.

– y hay un pájaro, que sigue cantando siempre a la misma hora, aunque ya no sea importante para nadie. Hay una medicina que sale más bella cada día para los indios que se le quedan viendo como si sólo fueran pequeños brotes de yuyos. Una piedra que cada siesta suda olor a mandarina, mientras la fiesta ya terminó hace mucho y ahora un tiempo de multi-procesadoras intentando comprender algo que se perdieron en su salto veloz. Ninguna sabe en que tiempo ocurrió el mundo. se saben incompletas, de todos modos…

tengo justo en la unión de mis sienes, su costado interno, cuando se tocan por fin con mis lagrimales. Desde ahí dos riendas elásticas muy fuertes pero des concentradas. Están en un proceso de retención de todo a través de los actos, retención como una tapa de una olla cuando hacemos pororó. Afuera hace mucho calor, pero adentro hierve.

Y salen desde ese punto a existir afuera, las hormigas que fueron, y ven la piedra antes gigante, ahora en… prepararse para la próxima boda pequeño Sonso. – imita la voz de Patricio, como una marcación cotidiana por su costumbre de permanecer sentado durante largos ratos, mirando lo que él creía que habrían podido ser sus compañeras.

.

Este momento. Acá en este momento único, que en vez de respirarlo entero, lo comparto con esto. Quiero regalarte,es mi ofrenda para el intercambio. Que no puedo ofrecerte algo mejor ahora, hoy. Así que si, que me ayudes a seguir construyendo mi obsequio con mayor claridad, a desempolvar mis conductos. yo te obsequio mi manifiesto del ser que soy.

No dejes que yo deje que mi pensamiento se adelante a mi baile.

ayudarme a dejar mis tapas en la niebla que después de esta actividad voy a soplar.

A mi maestro interior. Esté hoy representado por quien sea. A mi maestro interior lo sorprendo con un pedido de vaga mujer que se instaló a mirar, y cuando vió por fin, entonces un cúmulo de masa de gente de lo más variada corriendo, muy rápido, como si todos fu´éramos repelentes –piensa. Como si yo misma me hubiera cubierto. Dejarme borrar todo. Y ser hoy. Dejame ser hoy. Y nada más que hoy.

– Me dijo que sólo existe un tiempo. ¿Vos sabés porqué? ¿Y el movimiento? ¿Y todas esas cosas de la que hablamos siempre… y todas las costantes referencias a “cuando seas grande vas a entender” ?

Se calla. No va a llorar porque nada vale la pena. No va a llorar por que no puede ver nada. Solo es la pausa, si llora es porque quiere algo, cualquier cosa que sea, nada importa…con tal que sea

Se toman de las manos. O mejor… se encuentran tomados de la mano de repente, y se llevan, primero uno a otro,luego otro a uno, para sus respectivas direcciones, y luego frenan la mirada en el centro.

Frena la batalla.

(y se escucha el soundtrack de la película de Pina Baush) y en una luz diminuta, como si fuera de un mundo mágico, de conejos y hadas y niños pintados muy rosa y blanco, y zapatos lustrados, corbatín imitación. Ellos los grandes.

Y sin embargo el tiempo. -¿viste como no pasa el tiempo? -Sonso habla y Patricio parece despertar de un sueño, lo mira y da media vuelta para seguir un camino.

Mas fuerza en la música. Sonso llora y no dice nada. Y suspira.

Y se quita todo el aire para llenarse de flores.

Prefiero ofrecerte mi verdad. Mi tiempo de hoy. Sin tantos de los ningunos. De los que hoy son mi ilusión. Debo olvidarme de todo. Borrar toda memoria fallada, todo

– si.  Incluso, por el viento.

Emprender el enfoque voluntario, mis maneras. Mi nueva manera, la única. Que es esta, que es todo esto, sin mis inventos tan pobres, tan tontos,. Parodiame, dale.

Dejar de ser en la preparación

– estar mas cerca de donde estoy- se le escapa como un pensamiento en voz alta

y aparece patricio apurado y lo ve y se detiene, lo mira y baja la mirada.

– Si estoy mas cerca mio ya no tengo ganas de llorar.

Que tengo que estar ahora, en el único siempre único momento en que todo empieza a despertar. La canción suave del fin. Y ninguna costumbre  alcanzarnos, en el movimiento que no puede volverse. No es solamente mirar un punto, es estar ahí. Es estar.

No te confundas, los dos estamos actuando para desorientarnos.

La mirada rellena de salivas podridas,todas nuevas pero todas